Ayuntamiento Piñuécar Gandullas
 
Ocio y Cultura

  
 

 

EL DESPOBLADO DE BELLIDAS   

Sólo queda una casa en pie, el Caserío de Bellidas, pero se puede apreciar la organización del pueblo al callejear entre los restos de casas de piedra y huertas.  

Según Matías Fernández, Bellidas era en el Siglo XVI un pueblo independiente con su alcalde y oficiales, apareciendo a partir de entonces como agregado de Piñuécar. Su población osciló a lo largo de la historia, pasando de once vecinos (unidades familiares) en 1554, a 4 en 1.656 y uno en 1.670.  En 1.534 contaba con taberna y panadería. Según los mayores de Piñuécar, contaba a mediados del Siglo XX con 3 vecinos. Bellidas significa hermosas.

LA REGUERA    

En Piñuécar-Gandullas aún puede verse las regueras construidas por los árabes asentados en la zona entre los siglos VIII y X. Estos canales servían para conducir el agua de riego a los huertos y tierras de cultivo de los pueblos del término municipal. Gandullas también conserva la Piedra de las veces, que servía para calcular el tiempo de riego de cada finca.                                                        

Hablan de ellas las ordenanzas de la Reguera de Piñuécar, de 1.593, en las que se describe el reparto del agua de las regueras “Vieja y Nueva”, entre las poblaciones de Piñuécar, la Serna, Bellidas y Ventosilla, conservando esos nombres en la actualidad.  

En tiempos recientes (mediados de siglo XX) según cuenta la gente mayor de Piñuécar, Gandullas tenía derecho al agua de la reguera vieja cada jueves, y  usaba el agua de otra reguera procedente de Robregordo.

El agua se usaba para regar huertas y prados, y antiguamente, según las “Notas Históricas” de Matías Fernández, los linares, y correspondía unos días a cada pueblo según dichas ordenanzas. También se usaba para lavar la ropa, ya que quedaba más cerca que el río.

Dentro de cada pueblo, el sistema empleado para repartir el agua entre las diferentes fincas estaba basado en “las veces”, que eran los periodos de tiempo en los que se dividía el día, regando en cada una de ellas una zona diferente. Estas se denominaban, sucesivamente, mañana, trasmañana, siesta, trassiesta, velatarde y noche, estando esta última dividida en dos veces.

Las veces se medían con una piedra con un palo clavado en medio, cuya sombra recorría  la piedra, en la cual había labrados otros agujeros que señalaban el cambio de vez, que era la llamada “piedra de las veces”. Para afinar en el momento del cambio de vez, algunos ponían una china en medio del agujero, determinando con más exactitud el momento de cambiar. 

En épocas más recientes se medía el tiempo con relojes, correspondiendo una vez a aproximadamente tres horas y media.La superficie regada con cada vez era de 16 ochavillas, que juntaban entre las fincas colindantes de una zona, repartiendo entre ellas el agua en función de las ochavillas que tuviera cada una. Actualmente aún se reparten las veces entre los vecinos, elaborando una lista con los que lo soliciten.

Periódicamente se realizaban “juntas de veces” o “juntas de agua”, en las cuales se decidía que tierras iban a regarse cada vez si los vecinos que se habían agrupado para juntar las 16 ochavillas no estaban de acuerdo y querían separarse.

En Gandullas aún se conserva la “piedra de las veces”, mientras que en Piñuécar la quitaron hará unos veinte años. Según la ordenanzas, existían también “piedras de las veces” en los poblados de Ventosillas, y Bellidas.

El mantenimiento de las regueras era llevado a cabo por los vecinos de los pueblos, y consistía en limpiarla de piedras, cieno, céspedes y raíces, y en tapar los agujeros hechos por topos y ratones, con el fin de que se perdiera la menor cantidad de agua posible. Se denominaba a esta práctica “hacer la reguera”.

Todos los pueblos hacían la reguera en la primavera, antes de la temporada de riego. En Piñuécar se hacía, según Matías Fernández, el 15 de marzo la reguera vieja desde el pueblo hasta el collado, y el resto hasta la madre (el nacimiento de la reguera), entre San Juan y San Pedro. La reguera nueva se hacía entre San Juan y San Pedro.

Según nos han contado los mayores del pueblo, el día de la reguera se iban los hombres a trabajar, y los mozos solo tenían escuela hasta el mediodía para llevar la merienda a los hombres que estaban trabajando. Se llevaba un pellejo de vino en un burro, y echaban sopa en vino en las tarteras para los mozos. Al igual que con los arreglos de los caminos, el que faltaba a arreglar la reguera debía aportar su parte con comida, vino, o pagando un jornal.  Según Matías Fernández, era obligación del alcalde poner el vino, pagada con los dineros de la reguera (multas pagadas por los que no asistían, y era costumbre que los novatos (los que iban por primera vez) al entrar a la vuelta en el término municipal besaran una cruz labrada en una piedra y fueran bautizados por el alcalde con agua de la reguera y vino.

También se hacían los brazos de las regueras, que repartían el agua a las diferentes divisiones, y no estaba permitido por ellas hasta que no estuvieran arregladas, lo cual debían hacer los propietarios de las fincas a las que sirvieran.

 Actualmente se hace la reguera, pero más como fiesta que como día de trabajo.

LA IGLESIA NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ  . Gandullas          

De reciente construcción (1940) , se edifico  sobre los restos de la antigua Iglesia del siglo XVII, que fue destruida durante la Guerra Civil. La torre fue construida sobre el pórtico adosada a la nave principal, con un remate de cubierta, y un atrio con arcos de medio punto, logrando un templo diáfano y de amplias proporciones.

En su construcción se perdió el retablo original que databa del s. XVIII, pero aun conserva en su interior la “pila de cristianar vasallos” del siglo XV.



IGLESIA DE SAN SIMÓN. Piñuécar    


Tiene una sola nave y una torre rectangular adosada a los pies, Barroca, con cabecera de tradición medieval por su abside circular peraltado. En el lado de la epístola se encuentra también adosado un pórtico cerrado con una puerta de acceso única, adosada a su vez al pórtico y al abside, aparece una pequeña sacristía.

En su interior podemos contemplar unos retablos barrocos, un arco triunfal de medio punto y  una pila de agua bendita del siglo XVI.

IGLESIA DE SANTO DOMINGO. Piñuécar                 

Actualmente en ruinas, fue el tribunal de las Aguas, se conserva su espadaña, campanario de construcción sólida, con sillares de piedra tallada en su parte alta, perforada con dos arcos y con un relleno de sillarejo en su parte baja también con dos arcos.


 Tablón de Anuncios
 
 Perfil del Contratante
 
 Participación Ciudadana
 
 Validación de documentos
 
 Punto de Información Catastral
 
 Sistema de Información Territorial
 
Impuestos Municipales